
Las personas son más descuidadas a la hora de abrocharse el cinturón en el asiento trasero de un vehículo, un error según los expertos en seguridad. Un nuevo estudio revela que los pasajeros del asiento trasero pueden convertirse en proyectiles humanos en un choque, y lesionarse no solo a sí mismos sino también a quienes van adelante.
Según el Insurance Institute for Highway Safety (Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras), cuando un auto choca a 35 millas por hora, un pasajero sin cinturón en el asiento trasero puede golpear con fuerza el asiento del conductor y empujar al conductor contra la bolsa de aire y el volante. El Instituto informa que los conductores tienen el doble de probabilidades de morir en un choque cuando alguien en el asiento trasero no lleva puesto el cinturón de seguridad.
En 2015, el año más reciente del que hay datos disponibles, 1,018 ocupantes del asiento trasero sin cinturón murieron en accidentes automovilísticos.
La conciencia sobre el uso del cinturón en el asiento trasero aumentó tras las muertes de la princesa Diana en 1997, quien murió en un choque fatal sin cinturón en el asiento trasero de un Mercedes en París, y del periodista de CBS Bob Simon en 2015, quien murió en un choque mientras viajaba en una limusina sin cinturón de seguridad en Nueva York.
El noventa y uno por ciento de las personas siempre usa el cinturón de seguridad cuando va sentada en la parte delantera de un vehículo, mientras que solo el 72 por ciento lo usa en el asiento trasero. Esa cifra baja al 57 por ciento al viajar en taxis y servicios de transporte compartido como Uber y Lyft. La principal razón por la que las personas no se abrochan el cinturón en el asiento trasero es que creen que es un lugar más seguro durante un accidente, según el informe.
Lo cierto es que los cinturones de seguridad salvan vidas y ayudan a prevenir lesiones graves en los choques de tránsito. En Nueva York, es la ley. El estado exige que los adultos usen el cinturón de seguridad en los vehículos motorizados, y que los niños usen cinturones de seguridad, asientos elevados (boosters) o asientos de seguridad para niños.
Nueva York es un estado de “aplicación primaria” y un agente del orden puede emitir una multa de tránsito por no usar el cinturón de seguridad.
El cinturón de seguridad absorbe la fuerza del impacto en un choque de tránsito y reduce su riesgo de morir o sufrir lesiones. Lo mantiene sujeto de forma segura para ayudar a evitar que golpee objetos duros dentro del vehículo al ser sacudido. Es menos probable que salga expulsado por el parabrisas o las puertas del vehículo, y la expulsión del vehículo con frecuencia resulta en la muerte.
Otra organización, la Governors Highway Safety Association (Asociación de Gobernadores para la Seguridad en las Carreteras), publicó el año pasado un informe titulado “Unbuckled in Back: An Overlooked Issue in Occupant Protection” (Sin cinturón atrás: un problema ignorado en la protección de los ocupantes). Este reveló que los pasajeros del asiento trasero tienen tres veces más probabilidades de morir en un choque si no llevan el cinturón puesto.
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